Lo sé, losé, quereis matarme, me odioas, lo sé..
LO SIENTO!! No puedo poner el primer cap. solo la reseña, pero esta vez no es culpa mia, lo juro. Mi prima pequeña vino de visita sin previo aviso, ya sabeis lo plastas q pueden llegar a ser los primos, bueno el caso eq se me pegó como una lapa y no me dejaba hacer nada!!
LO SIENTO!! En serio!!
Si os sirve de consuelo puedo daros unas pistas sobre el libro:
-Fany va a pasar mucho tiempo con David, lo q pondra celoso a Eidrien.
-Se va a ganar un nuevo enemigo, a parte de María.
-Va ha hacer nuevos amigos, no muy normales...
-Descubrira cosas de su pasado bastante escalofriantes.
Reseña:
Fany ha logrado escapar de los renegados, pero ahora está perdida y abandonada en una gran ciudad muy lejos de sus amigos, Madrid. Muchas preguntas empiezan a surgir, ¿Qué quieren los renegados de mi? ¿Tengo algo que ver con la comunidad vampírica? ¿Me encontrará Eidrien, o lo hará María primero?Nuevos amigos y extraños personajes aparecen en escena, quien sabe, a lo mejor no está tan sola como cree.
sábado, 12 de septiembre de 2009
martes, 8 de septiembre de 2009
La rosa negra/ Cap.3- ¿Final feliz?
Bueno, aquí está, el capitulo final de La rosa negra y el epílogo. Por favor perdonar la espera. Y decidme si os ha gutado el final, yo creo que quedó bien.
Comentarios pliss!!
No sabía por que RN estaba comportándose tan bien conmigo, pero no me iba a quejar, eso seguro.
No sé, el chico no parece un asesino, más bien ha sido bastante majo, pensé mientras me metía en la cómoda cama.
No hay que engañarse, es un criminal y ya está, punto, me repetía una y otra vez.
-Pero es que parece tan guapo y fuerte y…está buenísimo, y…
-Que no, que no puedes liarte con él, hija, no se puede.- me contestó la voz de la razón. Creo que voy a llamarla VR- Voz de la Razón. (¿Qué pasa? Soy aficionada a poner motes)
-Yo no me quiero liar con él.
-Yaaaaa… Eso no te lo crees ni tu.-dijo VR burlona.
-Solo digo que parece simpático y majo, y… guapo- me defendí
-…Y asesino, y… despiadado,… ¡Por amor de Dios Zeisel que mosca te picó! ¡Que es un asesino, cuantas veces tengo que repetírtelo!
-M… no sé pero es que…- me interrumpo en medio de la frase y me doy cuenta de una cosa- Un momento… ¡¿Qué hago hablándome a mi misma?! Ya está, me volví majara, loca de remate…
-Duerme y calla.
-No me digas que hacer extraño yo interior.
Y así me dormí esa noche, discutiendo conmigo misma. (Nota de la autora:
Laura-Sii… lo sé a Zeisel le falta un tornillo. Pero bueno, a vosotras nunca os a pasado que empezáis a hablar de vuestros problemas interiormente??
Lector- No, ejem..ejem…
Laura- Pues yo si. Será entonces que a mi tambien me falta un tormillo…
Lector- Bueno, Vaaale… sigue escribiendo anda, y déjate de tonterías.
Laura- Si señor.)
El caso es que al levantarme estaba en una especie de shock post secuestro que todo me daba igual. Deberíais de haberme visto, parecía borracha. Bueno, el punto es que cuando se me pasó me di cuenta de la gravedad de la situación y empecé a estresarme.
A eso del mediodía yo ya estaba que echaba humo de tanto pensar una y otra vez cómo escapar y de que una y otra vez mis planes se vieran fustrados.
Os cuento, lo primero que se me vino a la cabeza fue saltar por la ventana. Y yo, muy lista la niña, no me puse a pensar que si estábamos en un piso alto podía acabar partiéndome la crisma. No estábamos en un primero, tampoco en un segundo. ¡Estábamos en un quinto! Así os lo digo, bueno, como ya supondréis me cagué totalmente al ver la altura.
Lo segundo que hice fue lo típico de coger una horquilla del pelo e intentar abrir la cerradura de la puerta. Vamos, lo único que conseguí fue una horquilla doblada y un par de uñas rotas.
A estas alturas yo ya estaba bastante cabreada y lo único en lo que podía pensar era en salir de aquí. Y no se me ocurrió nada mejor que ponerme a gritar como una loca. RN se acercó a la habitación para tranquilizarme pero no abrió la puerta por miedo a que me abalanzara sobre él. Ah, chico listo, pensé.
Y aquí estoy yo, esperando a que alguien me traiga la comida, que ya eran horas.
Como si me hubiese leído el pensamiento una sirvienta acababa de entrar con una bandeja de comida.
La mujer era fuerte y ya pasaba de los treinta y cinco. Su mirada era dura y severa, me miró con reaprobación, dejó la comida en una mesa, y entonces…¡Toma! Sermón que te crió.
La mujer me empezó a hablar de que no gritara, que a quien se le ocurría molestar tanto simplemente por estar un poco encerrada y que no le iban a hacer nada.
Yo me la quedé mirando con cara de:``Usted es tonta o come bolitas. No sé si se a dado cuenta pero…¡Estoy secuestrada!´´
Antes de que pudiera decirle cuatro verdadades cerró la puerta y se fue.
-¡Las muchachas de hoy en día son todas unas blandas!- se escuchó despotricar a la señora por el pasillo.
Bufé exasperada, ni que fuera mi madre.
Me comí todo y empecé a maquinar como podría escapar, pero antes de que se me ocurriera otra cosa que no fueran locuras RN entró al cuarto.
-Hola- dijo él.
-Hola- como siempre llevaba el antifaz puesto, solo podía ver sus ojos, eran muy muy extraños, de color rojo, no exactamente. La primera vez me habían parecido rojos pero si lo miraba con más detenimiento me daba cuenta de que eran naranjas. Nunca había visto unos ojos de ese color.
-Mira, vengo para hacer un trato.-dijo serio.
-¿Qué trato?
-Si te soy sincero no quiero hacerte daño y bueno… pues pensé que podía llevarte a tu pueblo otra vez y dejarte en paz si tu me prometias no contarle nada a nadie sobre esta casa o sobre mis rasgos físicos.
Me lo pensé un poco, para hacerle esperar. Aunque yo ya sabía cual iba a ser mi respuesta.
-¿Y que les diría?
-Que te tuve con los ojos tapados siempre en mi presencia y que no pudiste ver nada.
-De acuerdo. Lo prometo. Ahora tú promete dejarme en paz a mi y a mi padre.
-Lo prometo.
Me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
-Bien, asunto zanjado. En una hora salimos, vale?
-Vale.
Me eché una siesta en la cama y poco después RN vino a recogerme.
Como la otra vez, nos montamos en su caballo, yo delante y él detrás. La diferencia es que la otra vez había estado muy ocupada intentando desatar las cuerdas como para fijarme en la proximidad del chico.
Se instaló un incómodo silencio a lo largo del viaje.
Alrededor del castillo de papa había un bosque, el mismo en el que había estado leyendo cuando me secuestró. Allí paró y desmonté.
-Bueno, adiós-dijo él con evidente melancolía.
¡No!, grité yo interiormente. Yo no quiero que te vayas. ¡No quiero, no quiero!
RN, que notó mi angustia, se inclinó y me dio un suave beso. Apenas fue un roce de labios pero a mi me pareció maravilloso.
-No te preocupes, pequeña fiera, nos volveremos a ver.
Y sin más, se fue.
Me mordí el labio y me insté a caminar hacia el castillo. Cuando entré se formó un gran alboroto, mi padre corrió hacia mi y me dio un gran abrazo.
Después de tranquilizarlo con que estaba bien y que no me habían hecho nada empezaron las preguntas, cómo ya habíamos planeado les dije que no pude ver nada y nadie cuestionó mi palabra.
La vida pasaba normal y lentamente para mi. No se había vuelto a saber de La rosa negra.
Tres meses después se dio la noticia de que habían matado a La rosa negra. Cuando me lo dijeron tuve que simular alegría, cuando lo que quería era echarme a llorar. Y lloré, por la noche en mi habitación, donde nadie podía oírme lloré.
Epílogo
Doce meses más tarde, en un baile de la familia Nicloks…
Yo no quería estar allí, aborrecía los bailes, en realidad aborrecía todo menos leer desde aquel día que me dieron la noticia de que el mayor criminal de esos tiempos, y mi amor secreto, había muerto.
Me senté en una silla un poco apartada y saqué un libro pequeño que llevaba a todas partes.
Cuando ya había puesto toda mi atención en la historia y estaba metida en ella una sirvienta se me acercó.
-Disculpe, señorita, pero el caballero de allí le manda una rosa y una tarjeta.
Miré con curiosidad la rosa, que ra negra y depuse cogí la tarjeta.
-Puedes retirate-le dije.
La nota decía:
¿Pensabas que te iba a olvidar pequeña fiera? Te dije que nos volveríamos a ver. Y yo siempre cumplo lo que digo. Seguramente ahora estes pensando:``esto tiene que ser una broma, La rosa negra está muerta´´.
Bien, no es así. Después de dejarte con tu padre me di cuenta de que no podía seguir con esa vida y monté una trampa para que creyeran que había fallecido.
¿Quieres bailar conmigo?
RN- Robert Nicloks
Una sonrisa se formó en mi cara. Ya sabía yo que no podía estar muerto.
Miré la firma y recordé lo que me contestó cuando le pregunté su verdadero nombre.
*******Flash Back*******
Casi habíamos llegado a mi pueblo cuando me acordé de que nunca le había preguntado su nombre.
-Oye, RN una cosa, cual es tu verdadero nombre?
-Te voy a dar una pista, tiene las iniciales RN, R por mi nombre y N por mi apellido.
-¿Qué coincidencia no?
-No, la verdad es que puse La rosa negra por que tenía las iniciales de mi nombre. Pero sólo tu me has llamado RN.
********End Flash Back********
DIOS!! No me lo podía creer La rosa negra estaba viva y era Robert, el mayor de los hermanos Nicloks.
Miré hacia dónde estaba él, hablando con su padre, y me dí una bofetada mental por no haberme dado cuanta.
Es que no podía ser más obvio, en serio. Tenía los ojos de color anaranjado, el pelo negro, alto y fuerte. Era él.
En ese momento él se dio cuenta de mi escrutinio y nuestras miradas se encontraron. Él se levantó de su silla y se encaminó hacia mi.
Yo ya no podía ni respirar, si mi corazón latía más rápido temía que se me fuera a salir del pecho.
No había duda, era él…
-------Fin-------
Comentarios pliss!!
No sabía por que RN estaba comportándose tan bien conmigo, pero no me iba a quejar, eso seguro.
No sé, el chico no parece un asesino, más bien ha sido bastante majo, pensé mientras me metía en la cómoda cama.
No hay que engañarse, es un criminal y ya está, punto, me repetía una y otra vez.
-Pero es que parece tan guapo y fuerte y…está buenísimo, y…
-Que no, que no puedes liarte con él, hija, no se puede.- me contestó la voz de la razón. Creo que voy a llamarla VR- Voz de la Razón. (¿Qué pasa? Soy aficionada a poner motes)
-Yo no me quiero liar con él.
-Yaaaaa… Eso no te lo crees ni tu.-dijo VR burlona.
-Solo digo que parece simpático y majo, y… guapo- me defendí
-…Y asesino, y… despiadado,… ¡Por amor de Dios Zeisel que mosca te picó! ¡Que es un asesino, cuantas veces tengo que repetírtelo!
-M… no sé pero es que…- me interrumpo en medio de la frase y me doy cuenta de una cosa- Un momento… ¡¿Qué hago hablándome a mi misma?! Ya está, me volví majara, loca de remate…
-Duerme y calla.
-No me digas que hacer extraño yo interior.
Y así me dormí esa noche, discutiendo conmigo misma. (Nota de la autora:
Laura-Sii… lo sé a Zeisel le falta un tornillo. Pero bueno, a vosotras nunca os a pasado que empezáis a hablar de vuestros problemas interiormente??
Lector- No, ejem..ejem…
Laura- Pues yo si. Será entonces que a mi tambien me falta un tormillo…
Lector- Bueno, Vaaale… sigue escribiendo anda, y déjate de tonterías.
Laura- Si señor.)
El caso es que al levantarme estaba en una especie de shock post secuestro que todo me daba igual. Deberíais de haberme visto, parecía borracha. Bueno, el punto es que cuando se me pasó me di cuenta de la gravedad de la situación y empecé a estresarme.
A eso del mediodía yo ya estaba que echaba humo de tanto pensar una y otra vez cómo escapar y de que una y otra vez mis planes se vieran fustrados.
Os cuento, lo primero que se me vino a la cabeza fue saltar por la ventana. Y yo, muy lista la niña, no me puse a pensar que si estábamos en un piso alto podía acabar partiéndome la crisma. No estábamos en un primero, tampoco en un segundo. ¡Estábamos en un quinto! Así os lo digo, bueno, como ya supondréis me cagué totalmente al ver la altura.
Lo segundo que hice fue lo típico de coger una horquilla del pelo e intentar abrir la cerradura de la puerta. Vamos, lo único que conseguí fue una horquilla doblada y un par de uñas rotas.
A estas alturas yo ya estaba bastante cabreada y lo único en lo que podía pensar era en salir de aquí. Y no se me ocurrió nada mejor que ponerme a gritar como una loca. RN se acercó a la habitación para tranquilizarme pero no abrió la puerta por miedo a que me abalanzara sobre él. Ah, chico listo, pensé.
Y aquí estoy yo, esperando a que alguien me traiga la comida, que ya eran horas.
Como si me hubiese leído el pensamiento una sirvienta acababa de entrar con una bandeja de comida.
La mujer era fuerte y ya pasaba de los treinta y cinco. Su mirada era dura y severa, me miró con reaprobación, dejó la comida en una mesa, y entonces…¡Toma! Sermón que te crió.
La mujer me empezó a hablar de que no gritara, que a quien se le ocurría molestar tanto simplemente por estar un poco encerrada y que no le iban a hacer nada.
Yo me la quedé mirando con cara de:``Usted es tonta o come bolitas. No sé si se a dado cuenta pero…¡Estoy secuestrada!´´
Antes de que pudiera decirle cuatro verdadades cerró la puerta y se fue.
-¡Las muchachas de hoy en día son todas unas blandas!- se escuchó despotricar a la señora por el pasillo.
Bufé exasperada, ni que fuera mi madre.
Me comí todo y empecé a maquinar como podría escapar, pero antes de que se me ocurriera otra cosa que no fueran locuras RN entró al cuarto.
-Hola- dijo él.
-Hola- como siempre llevaba el antifaz puesto, solo podía ver sus ojos, eran muy muy extraños, de color rojo, no exactamente. La primera vez me habían parecido rojos pero si lo miraba con más detenimiento me daba cuenta de que eran naranjas. Nunca había visto unos ojos de ese color.
-Mira, vengo para hacer un trato.-dijo serio.
-¿Qué trato?
-Si te soy sincero no quiero hacerte daño y bueno… pues pensé que podía llevarte a tu pueblo otra vez y dejarte en paz si tu me prometias no contarle nada a nadie sobre esta casa o sobre mis rasgos físicos.
Me lo pensé un poco, para hacerle esperar. Aunque yo ya sabía cual iba a ser mi respuesta.
-¿Y que les diría?
-Que te tuve con los ojos tapados siempre en mi presencia y que no pudiste ver nada.
-De acuerdo. Lo prometo. Ahora tú promete dejarme en paz a mi y a mi padre.
-Lo prometo.
Me sonrió y yo le devolví la sonrisa.
-Bien, asunto zanjado. En una hora salimos, vale?
-Vale.
Me eché una siesta en la cama y poco después RN vino a recogerme.
Como la otra vez, nos montamos en su caballo, yo delante y él detrás. La diferencia es que la otra vez había estado muy ocupada intentando desatar las cuerdas como para fijarme en la proximidad del chico.
Se instaló un incómodo silencio a lo largo del viaje.
Alrededor del castillo de papa había un bosque, el mismo en el que había estado leyendo cuando me secuestró. Allí paró y desmonté.
-Bueno, adiós-dijo él con evidente melancolía.
¡No!, grité yo interiormente. Yo no quiero que te vayas. ¡No quiero, no quiero!
RN, que notó mi angustia, se inclinó y me dio un suave beso. Apenas fue un roce de labios pero a mi me pareció maravilloso.
-No te preocupes, pequeña fiera, nos volveremos a ver.
Y sin más, se fue.
Me mordí el labio y me insté a caminar hacia el castillo. Cuando entré se formó un gran alboroto, mi padre corrió hacia mi y me dio un gran abrazo.
Después de tranquilizarlo con que estaba bien y que no me habían hecho nada empezaron las preguntas, cómo ya habíamos planeado les dije que no pude ver nada y nadie cuestionó mi palabra.
La vida pasaba normal y lentamente para mi. No se había vuelto a saber de La rosa negra.
Tres meses después se dio la noticia de que habían matado a La rosa negra. Cuando me lo dijeron tuve que simular alegría, cuando lo que quería era echarme a llorar. Y lloré, por la noche en mi habitación, donde nadie podía oírme lloré.
Epílogo
Doce meses más tarde, en un baile de la familia Nicloks…
Yo no quería estar allí, aborrecía los bailes, en realidad aborrecía todo menos leer desde aquel día que me dieron la noticia de que el mayor criminal de esos tiempos, y mi amor secreto, había muerto.
Me senté en una silla un poco apartada y saqué un libro pequeño que llevaba a todas partes.
Cuando ya había puesto toda mi atención en la historia y estaba metida en ella una sirvienta se me acercó.
-Disculpe, señorita, pero el caballero de allí le manda una rosa y una tarjeta.
Miré con curiosidad la rosa, que ra negra y depuse cogí la tarjeta.
-Puedes retirate-le dije.
La nota decía:
¿Pensabas que te iba a olvidar pequeña fiera? Te dije que nos volveríamos a ver. Y yo siempre cumplo lo que digo. Seguramente ahora estes pensando:``esto tiene que ser una broma, La rosa negra está muerta´´.
Bien, no es así. Después de dejarte con tu padre me di cuenta de que no podía seguir con esa vida y monté una trampa para que creyeran que había fallecido.
¿Quieres bailar conmigo?
RN- Robert Nicloks
Una sonrisa se formó en mi cara. Ya sabía yo que no podía estar muerto.
Miré la firma y recordé lo que me contestó cuando le pregunté su verdadero nombre.
*******Flash Back*******
Casi habíamos llegado a mi pueblo cuando me acordé de que nunca le había preguntado su nombre.
-Oye, RN una cosa, cual es tu verdadero nombre?
-Te voy a dar una pista, tiene las iniciales RN, R por mi nombre y N por mi apellido.
-¿Qué coincidencia no?
-No, la verdad es que puse La rosa negra por que tenía las iniciales de mi nombre. Pero sólo tu me has llamado RN.
********End Flash Back********
DIOS!! No me lo podía creer La rosa negra estaba viva y era Robert, el mayor de los hermanos Nicloks.
Miré hacia dónde estaba él, hablando con su padre, y me dí una bofetada mental por no haberme dado cuanta.
Es que no podía ser más obvio, en serio. Tenía los ojos de color anaranjado, el pelo negro, alto y fuerte. Era él.
En ese momento él se dio cuenta de mi escrutinio y nuestras miradas se encontraron. Él se levantó de su silla y se encaminó hacia mi.
Yo ya no podía ni respirar, si mi corazón latía más rápido temía que se me fuera a salir del pecho.
No había duda, era él…
-------Fin-------
domingo, 30 de agosto de 2009
Aviso!!
Una cosa, yo había previsto acabar lo rosa negra el 1 de septiembre para empezar con la segunda parte de rosas de verano, pero a este paso es imposible así que fijare el final en el 10 de septiembre, por que no creo que querais que deje la historia sin acabar, no?
(Abucheo del publico)
Si. ya me lo temía. Así que hacemos eso. Bueno, votaz en la encuesta nueva, de verdad que es urgente por que interfiere en la historia muchisimo.
P.D.: Podeis darme ideas sobre como llamar la segunda parte de rosas de verano??
Besos, Laura
(Abucheo del publico)
Si. ya me lo temía. Así que hacemos eso. Bueno, votaz en la encuesta nueva, de verdad que es urgente por que interfiere en la historia muchisimo.
P.D.: Podeis darme ideas sobre como llamar la segunda parte de rosas de verano??
Besos, Laura
viernes, 28 de agosto de 2009
La rosa negra/ Cap.2- Pequeña fiera
``¿Por qué?, ¿Por qué?...´´ Es la pregunta que rondaba la cabeza del joven asesino.
``No lo entiendo ´´, se repetía,``He matado a más personas de las que puedo recordar, sin ningún remordimiento después. Hacía mucho tiempo que mi `pepito grillo´ se había marchado dejándome la vía libre para vengar a mi padre de todas las personas que contribuyeron a su muerte. Como por ejemplo el padre de Zeisel. Y eso nos lleva de vuelta a el centro de mi problema. Zeisel… ¿Por qué no puedo simplemente mirarla a los ojos, decirle que odia a todos los de su clase y a ella y arrebatarle la vida; como tantas veces había hecho ya?´´
Una vocecita en mi interior me contestó.
Por que, ya lo primero, si decidieras matarla, nunca podrías mirarla a los ojos antes de hacerlo. Por que ellos te atraparían en sus profundidades antes de que pudieras siquiera darte cuenta.
Por que no la odias. Por que en, realidad, no tienes razones para hacerlo. Por que ella no tiene ese brillo de codicia en la mirada que tienen todos los nobles, más bien parece una de esas pocas personas que ayudan sin esperar nada a cambio.
Por esas y muchas más razones no puedes matarla, ni siquiera lo intentes, no lo lograrás.
Él no quería aceptar aquellas cuatro verdades. Pero siempre había sido un hombre práctico, así que decidió dejar de darle vueltas, y empezó a pensar que haría con aquella muchacha si la muerte estaba descartada. No la podía mantener presa mucho tiempo, antes o después su padre mandaría soldados para buscarlo a pesar de su amenaza de que no lo hiciera. Y lo de entregarla como esclava solo lo había dicho para amedrentarla, no era cierto.
Siguió pensando en el tema hasta que se dio cuenta de que su acompañante estaba demasiado callada y quieta.
Miró disimuladamente por encima del hombre de la chica. Y, para su sorpresa, descubrió que las manos, que antes estaban atadas, ahora estaban libres e intentando buscar una posición segura para, supuso él, saltar del caballo.
¿Cómo consiguió desatar las cuerdas? Las apreté bastante y le puse un nudo especial que utilizaban los marineros, no creo que…. ¿será posible que conozca ese nudo? No encuentro otra explicación.
Una sonrisita curvó sus labios, la chica si que era `diferente´.
Mientras tanto Zeisel se había acomodado y saltó antes de que se lo pudiera impedir. Estaban a poca distancia de un pueblo, así que podía dar con él y avisar a alguien.
No lo podía permitir.
Rápidamente, paró el caballo, se bajó y ató las riendas a un árbol cercano. Todo esto en un tiempo record, por lo que cuando acabó, aún alcanzó a ver como la chica se internaba en el bosque.
Salió corriendo detrás de ella, intentando atraparla. Pero no lo conseguía, Zeisel esquivaba con destreza todos los obstáculos que se le ponían delante. Si no fuera imposible diría que estaba bastante familiarizada en correr por el campo.
Primero lo del nudo de marinero y ahora esto. ¿Dónde educaron a esta refinada `señorita´?
Estuvo persiguiéndola unos diez minutos. Ya se veía que los dos estaban bastantes cansados cuando Zeisel redujo la marcha.
Esta es la mía, pensé.
Con un último esfuerzo la agarró del brazo.
-¡Suéltame!- gritó.
-Si claro, ahora mismo-dije con ironía.
Ella empezó a dar patadas y a retorcerse en sus brazos.
-¡Estate quieta!
-Si claro, ahora mismo- repitió ella lo que le había dicho hacía unos segundos el chico.
-No te pongas graciosa, pequeño fiera.
-Yo no soy una pequeña fiera
-Lo que tu digas- repliqué mientras empezaba a andar hacia el caballo.
Cuando llegaron la subió al semental y, esta vez, en vez de atarla pasó un brazo por sus hombros firmemente pegándola a él. Con la otra mano cogió las riendas.
-Ahora, pequeña fierecilla, explícame cómo es que sabías desatar la cuerda.
-Pues no sabía, solo probé y ya…
-Venga, y yo soy la reina de Inglaterra- dije en tono burlón- Era un nudo muy difícil, nadie lo quita así como así. No me tomes el pelo.
-De acuerdo, de acuerdo, RN. Mira, lo que pasa es que tengo un amigo que es marinero y cuando viene a mi casa me enseña ese tipo de cosas.
-¿RN?
-RN, Rosa Negra, tu nombre es muy largo.
-No es muy original, ¿no?
-Supongo que no. Dime entonces un nombre.
-¿Crees que soy tan tonto como para decirte mi nombre?
Zeisel hizo una mueca.
Nos pasamos así todo el trayecto hasta mi guarida, discutiendo sobre como me llamo. Al final acabó llamándome RN.
Bajamos de mi montura en frente de una vieja mansión. Todos creían que estaba desabitada y nadie sabía de quien era, había estendido un rumor de que estaba encantada, así ningún curiosa podría pillarle mientras dormía.
Parecía abandonada, pero en el interior contenía todo tipo de lujos, él vivía bien.
Llevó a Zeisel a una habitación y mientras caminaban notó que cojeaba un poco.
Se habrá hecho daño antes, mientras escapaba.
Un instinto protector que no sabía que tenía me hizo tumbarla en la cama y preguntarle con preocupación que le pasaba.
-No me pasa nada- dijo ella, tozudamente.
-Venga, se que te heriste la pierna, déjame ver.
-No.
-Zeisel….-le advertí.
-Está bien, puede que me arañara un poco con los tojos.
Se remangó la enagua y dejó a la vista un feo corte en la rodilla.
Fui a buscar un maletín de primeros auxilios, que tenía por si me herían. Le eché un remedio cicatrizante al corte y le puse una venda.
-Ya está-dije con un deje de satisfacción.
-Gracias- contestó mirándome con esos preciosos ojos.
P.D: Perdón otra vez por la tardanza. Sorry, Sorry, mil perdones!!
``No lo entiendo ´´, se repetía,``He matado a más personas de las que puedo recordar, sin ningún remordimiento después. Hacía mucho tiempo que mi `pepito grillo´ se había marchado dejándome la vía libre para vengar a mi padre de todas las personas que contribuyeron a su muerte. Como por ejemplo el padre de Zeisel. Y eso nos lleva de vuelta a el centro de mi problema. Zeisel… ¿Por qué no puedo simplemente mirarla a los ojos, decirle que odia a todos los de su clase y a ella y arrebatarle la vida; como tantas veces había hecho ya?´´
Una vocecita en mi interior me contestó.
Por que, ya lo primero, si decidieras matarla, nunca podrías mirarla a los ojos antes de hacerlo. Por que ellos te atraparían en sus profundidades antes de que pudieras siquiera darte cuenta.
Por que no la odias. Por que en, realidad, no tienes razones para hacerlo. Por que ella no tiene ese brillo de codicia en la mirada que tienen todos los nobles, más bien parece una de esas pocas personas que ayudan sin esperar nada a cambio.
Por esas y muchas más razones no puedes matarla, ni siquiera lo intentes, no lo lograrás.
Él no quería aceptar aquellas cuatro verdades. Pero siempre había sido un hombre práctico, así que decidió dejar de darle vueltas, y empezó a pensar que haría con aquella muchacha si la muerte estaba descartada. No la podía mantener presa mucho tiempo, antes o después su padre mandaría soldados para buscarlo a pesar de su amenaza de que no lo hiciera. Y lo de entregarla como esclava solo lo había dicho para amedrentarla, no era cierto.
Siguió pensando en el tema hasta que se dio cuenta de que su acompañante estaba demasiado callada y quieta.
Miró disimuladamente por encima del hombre de la chica. Y, para su sorpresa, descubrió que las manos, que antes estaban atadas, ahora estaban libres e intentando buscar una posición segura para, supuso él, saltar del caballo.
¿Cómo consiguió desatar las cuerdas? Las apreté bastante y le puse un nudo especial que utilizaban los marineros, no creo que…. ¿será posible que conozca ese nudo? No encuentro otra explicación.
Una sonrisita curvó sus labios, la chica si que era `diferente´.
Mientras tanto Zeisel se había acomodado y saltó antes de que se lo pudiera impedir. Estaban a poca distancia de un pueblo, así que podía dar con él y avisar a alguien.
No lo podía permitir.
Rápidamente, paró el caballo, se bajó y ató las riendas a un árbol cercano. Todo esto en un tiempo record, por lo que cuando acabó, aún alcanzó a ver como la chica se internaba en el bosque.
Salió corriendo detrás de ella, intentando atraparla. Pero no lo conseguía, Zeisel esquivaba con destreza todos los obstáculos que se le ponían delante. Si no fuera imposible diría que estaba bastante familiarizada en correr por el campo.
Primero lo del nudo de marinero y ahora esto. ¿Dónde educaron a esta refinada `señorita´?
Estuvo persiguiéndola unos diez minutos. Ya se veía que los dos estaban bastantes cansados cuando Zeisel redujo la marcha.
Esta es la mía, pensé.
Con un último esfuerzo la agarró del brazo.
-¡Suéltame!- gritó.
-Si claro, ahora mismo-dije con ironía.
Ella empezó a dar patadas y a retorcerse en sus brazos.
-¡Estate quieta!
-Si claro, ahora mismo- repitió ella lo que le había dicho hacía unos segundos el chico.
-No te pongas graciosa, pequeño fiera.
-Yo no soy una pequeña fiera
-Lo que tu digas- repliqué mientras empezaba a andar hacia el caballo.
Cuando llegaron la subió al semental y, esta vez, en vez de atarla pasó un brazo por sus hombros firmemente pegándola a él. Con la otra mano cogió las riendas.
-Ahora, pequeña fierecilla, explícame cómo es que sabías desatar la cuerda.
-Pues no sabía, solo probé y ya…
-Venga, y yo soy la reina de Inglaterra- dije en tono burlón- Era un nudo muy difícil, nadie lo quita así como así. No me tomes el pelo.
-De acuerdo, de acuerdo, RN. Mira, lo que pasa es que tengo un amigo que es marinero y cuando viene a mi casa me enseña ese tipo de cosas.
-¿RN?
-RN, Rosa Negra, tu nombre es muy largo.
-No es muy original, ¿no?
-Supongo que no. Dime entonces un nombre.
-¿Crees que soy tan tonto como para decirte mi nombre?
Zeisel hizo una mueca.
Nos pasamos así todo el trayecto hasta mi guarida, discutiendo sobre como me llamo. Al final acabó llamándome RN.
Bajamos de mi montura en frente de una vieja mansión. Todos creían que estaba desabitada y nadie sabía de quien era, había estendido un rumor de que estaba encantada, así ningún curiosa podría pillarle mientras dormía.
Parecía abandonada, pero en el interior contenía todo tipo de lujos, él vivía bien.
Llevó a Zeisel a una habitación y mientras caminaban notó que cojeaba un poco.
Se habrá hecho daño antes, mientras escapaba.
Un instinto protector que no sabía que tenía me hizo tumbarla en la cama y preguntarle con preocupación que le pasaba.
-No me pasa nada- dijo ella, tozudamente.
-Venga, se que te heriste la pierna, déjame ver.
-No.
-Zeisel….-le advertí.
-Está bien, puede que me arañara un poco con los tojos.
Se remangó la enagua y dejó a la vista un feo corte en la rodilla.
Fui a buscar un maletín de primeros auxilios, que tenía por si me herían. Le eché un remedio cicatrizante al corte y le puse una venda.
-Ya está-dije con un deje de satisfacción.
-Gracias- contestó mirándome con esos preciosos ojos.
P.D: Perdón otra vez por la tardanza. Sorry, Sorry, mil perdones!!
domingo, 23 de agosto de 2009
Personajes!
Holas!! bueno, dejé el tema de los personajes un poco abandonado y como ya acabé rosas de verano pues allá voy! para entretenerlos un poco, antes de que ponga el segundo capitulo de la rosa negra.
Bueno, espero que les guste la elección de personajes que he hecho, ha sido dificil y les agradecería que lo vieran
P.D.: Mil perdones por hacerlos esperar aún más, pero es que estoy bloqueada, no me viene la inspiración y para poner un capitulo malisimo, pues no lo pongo. Les prometo que oy a hacer todo lo que pueda para ponerlo pronto!!
Dejen comentarios!!
Besos,
Laura Casares
Tífany Blackrosed
Tiene 16 años, casi 17. Cumple el 16 de agosto.
Es una persona muy curiosa y valiente, llena de vida. Pero aveces es demasiado impulsiva y no piensa con la cabeza si no con el corazón. Claro que siempre puedes tener la seguridad de que nunca hablaría a tus espaldas ni de que te traicionaría, tiene un gran sentido del compañerismo y ayuda al que lo necesita. Siente atracción por Alex. Tambien por Eidrien, pero por este ultimo, sopecha, hay más sentimientos profundos implicados que simple atracción física.
Eidrien
Es un vampiro, pero al contrario de los estereotipos y de que intenta mantener siempre un carcter gérilo y serio, como la primera vez que vió a Fany, ella sabe que es muy bueno y ha sido muy amable con ella. Es alguien que tarda en confiar en los demás pero ante la valentia y la sinceridad de la chica se derrite. Tiene cuatro mejores amigos: Sami, David, Amy y Camille.
Nació en Roma y tiene 400 años, ( aparenta 20)es uno de los vampiros más sabios y tambien su rey. Sus padres murieron cuando era pequeño y el antiguo rey lo adoptó como un hijo.
Nació en Roma y tiene 400 años, ( aparenta 20)es uno de los vampiros más sabios y tambien su rey. Sus padres murieron cuando era pequeño y el antiguo rey lo adoptó como un hijo.
Alex
Al pricipio es amable con Fany y parece simpático, pero después, se enamora de María, una rengada. Él se enamoró perdidamente de ella, y no se da cuenta de que María solo lo está utilizando para llegar a Fany. En realidad es bueno, pero las promesas de la ex-humana lo ciegan y hará todo por conseguir su amor.
Aunque se esfuerza por ser maduro, al final es muy impulsivo y infantil.
María Pérez
Tiene 17 años.Es muy superficial. Se suponía que era una de las mejores amigas de Fany, pero siempre había vivido en su sombra. Le regabala sonrisas y palabras amables que no eran verdaderas, pero Fany nunca se dió cuenta. Ser convertida en vampiro por culpa de ella fue la gota que derramó el vaso. Ahora intenta aprobecharse de la situación y hacerle daño a nuestra protagonista por medio de los renegados.
Irene Piñeiro
Tiene 17 años recién cumplidos. Es la mejor amiga de Tífany, llevan juntas desde siempre. es una persona exótica y extravagante que llama la tención por donde pasa y al mismo tiempo no le preocupa lo que la gente piense de ella, no por que sea pasota, simplemente no le afectan los comentarios de la gente que la juzga sin conocerla.
Es transformada por María, para ayudarla, pero ella, siempre fiel a su mejor amiga la ayuda a esacapar y se vuelve contra la hipócrita de María.
Erik Guillen
Tiene aún 16 años, puesto que, como Fany cumple en el verano. Aunque aparenta más.
Es un chico muy sociable, y es extremadamente sensato, para compensar los impulsos de Fany. Pero sabe reir y desmadrarse cuando siente que es lo correcto y apropiado. Puede parecer un poco despistado y despreocupado, pero es sólo una máscara. Nunca lo verás colarse a urtadillas a una fiesta o escaparse de casa. Para Fany y Irene es como un ancla, saben que siempre tendrán un hombro en el que llorar y una persona quien siempre escuchará sus problemas. Es convertido en vampiro por María, pero aligual que Irene, estará siempre de parte de la rubia.
Samanta
Es la mejor amiga de Eidrien, no sabemos cuantos años tiene, pero no debe de ser joven puesto que lleva mucho a su lado.
Es un vampiro muy amable y simpático. Se lleva bien con todo el mundo y nunca tiene problemas con nadie. Es muy pacífica. Pero si se meten con los que quieren se transforma en una fiera.
Amy
Tiene una gemela, Camille. Las dos son muy distintas. Amy es sociable pero a veces se obceca tanto con algo que no escuha a los demás, es muy cabezota. Le encanta ir de compras y la música. Es amable y sensata.
Camille
Es la gemela antipática, no es que sea mala, en realidad tiene un gran corazón. Sólo que no le gusta mucho hablar ni la musica ni ir de compras ni todas esas cosas, al contrario de su hermana, prefiere estar sola. Puede parecer que no le cayó muy bien Fany, pero, secretamente, admira su valentía. Es muy atrevida, hace lo que quiere cuando quiere y dice lo que piensa, la cruda verdad sin preánbulos.
David

Es muy desconfiado y reservado. Nadie sabe mucho de él, ni siquiera sus amigos. Sólo se enteraron de que tiene un gran rencor hacia los humanos. Por que lo capturaron y lo torturaron, hasta lo habrían matado si no llegara a escapar. Pero aún así no se unió a los renegados, puesto que, aunque no lo parezca, aprecía mucho la vida y a sus amigos.
viernes, 14 de agosto de 2009
La rosa negra/ Cap.1- El secuestro
Os voy a contar esta historia desde el principio. Hola, me llamo Zeisel, tengo 19 años y vivo en el castillo con mi padre, Nathaniel, el señor de estas tierras. Soy alta, de piel blanca y pecosa, pelo muy rubio y ojos azules.
Yo llevaba una tranquila vida hasta que la rosa negra apareció en la aldea….
-¡Dios mío!- gritó mi padre una tarde.
-¿Qué pasa, padre?- pregunté, un poco asustada.
-Me acaban de informar de la muerte de 10 campesinos en dos días ¿Cómo puede ser?- dijo nervioso- Las víctimas tenían las gargantas completamente abiertas. Es espeluznante.
-Padre,no estarás tratando de decir que la rosa negra está en la aldea…- recordé todo lo que me habían contado de aquel horrible asesino, se caracterizaba por dejar las gargantas totalmente abiertas y desgarradas.
-Espero que no, hija, espero que no…-murmuró entre dientes.
Ya me estaba entrando miedo, por lo que fui al bosque, lugar que siempre me relajaba. Encontré un buen árbol y me acurruqué debajo. Saqué un libro y me puse a leer, el tiempo pasó volando y cuando quise darme cuenta el sol estaba ya poniéndose y el bosque empezaba a estar oscuro. Nerviosa, me dispuse a levantarme, cuando oí el ruido de las hojas otoñales al ser pisadas. Me quedé sin aliento. En que estaría pensando yo, ir al bosque cuando un terrible asesino anda suelto por ahí.
Me levanté y cuando ya me iba una,mano me sujetó el brazo, intenté gritar pero con la otra me tapaba la boca y me mantenía firmemente contra él, yo no le podía ver la cara pero por su constitución estaba claro que era un hombre.
-Mira que tenemos aquí, la hija del señor- dijo una voz masculina y musical- muchas gracias, me acabas de ahorrar tener que entrar en el castillo para secuestrarte.
¿Qué decía? ¿Secuestrarme? , aiii Dios, en la que me he metido…, pensé.
El chico me dio la vuelta y me miró a los ojos, era más alto que yo, con el pelo negro y un antifaz. Levaba puesta una capa negra que le llegaba a los pies. Sus ojos eran de un extraño color rojo.
Sin duda aquel chico era la rosa negra, y por lo que me habían dicho tenía poderes, podía matar con la mirada decían algunos…
Me empezó a entrar un sueño repentino y poco a poco fui cerrando los ojos, hasta que finalmente me dormí.
Cuando desperté estaba acostada en una cueva de piedra, con las manos atadas y la boca tapada.
Oí correr agua, por lo que pude decir con seguridad que estaba en las cuevas de al lado del arrollo, cuando era pequeña me gustaba jugar aquí.
Escuché a unas mujeres hablando, probablemente venían aquí a lavar la ropa, quise gritarles pero el pañuelo que tenía atado a la boca me lo impedía.
-…dicen que la han secuestrado- dijo una voz femenina- he escuchado que hoy a la mañana la rosa negra se ha presentado ante el señor y le ha dicho que tiene secuestrada a su hija y que si no le da lo que quiere la matará.
-Si y lo peor es que simplemente está jugando con él,le irá diciendo lo que quiere, pero en realidad al final la matará, a ella y a todos. Yo lo sé por que mi prima vivió en una aldea donde estuvo la rosa negra , él hizo exactamente lo mismo, secuestro a el hijo del señor y cuando se cansó de jugar lo mató.
Me estremecí, iba a morir de un día para otro, o menos…
Las mujeres seguían cotilleando mientras lavaban y después de un rato se fueron.
Me quedé allí esperando a la muerte, extrañamente tranquila.
Me sorprendí cuando alguien entró en la cueva. Alcé la vista y vi que era la rosa negra.
-Hola- me dijo- veo que al fin te despertaste.
-Esto va ha ser muy divertido, tu padre estaría dispuesto a dar todo por ti- dijo él con una sonrisa malévola- lástima que no vaya a servir de nada…
Me quitó el pañuelo y por fin pude hablar.
-Si vas a matarme, hazlo ya- gruñí yo, armada de valor.
-No, aún no, primero quiero jugar un poco con tu padre.
-No…
-Mira, ahora cállate, voy a dormir un poco y cuando despierte iré, jugaré con tu padre, lo mataré y después vendré a matarte a ti- dijo- ya que tantas ganas tienes, te lo prometo- juró el con una sonrisa siniestra extendiéndose por su cara.
Él se durmió y poco a poco yo también empecé a hacer lo mismo.
Cuando desperté ya se había ido, yo sabía que me quedarían unas horas de vida solamente y me deprimí.
Esperé y esperé… De repente se oí un ruido. Madre mía, voy a morir. Apreté los ojos muy fuerte y me acurruque contra la pared.
-Hola, Zeisel, ¿Me has echado de menos?-dijo irónicamente-¿Sabes que hay alguien por ahí dispuesto a comprarte? Aparte de tu padre, claro.
-¿Comprarme? Yo no soy ninguna posesión-dije amargamente.
-Me temo que ahora sí, eres mi esclava.
-¡¿Qué?!- salté yo.
-Pues sí, no pongas esa cara.
-Bueno y ¿quien exactamente era el que quería comprarme?
-Se llama Carlos no se que…
Me quedé paralizada, ¿Carlos?, recordaba perfectamente a aquel cabrón. Hace dos o tres meses había solicitado mi mano, pero al entrar en mi habitación en plena noche y sin permiso con, desde luego, no intenciones buenas, mi padre le dijo que no.
-¿Y que le dijiste?
-Que no.
-¿Por..por que?-pregunté anonadada.
-¿Sabes que eres muy guapa?....-dijo él con despreocupación. Me empecé a asustar, ¿que quería de mí?
-¿Qué quieres de mí?
-Ya basta de preguntas. Nos vamos.-dicho esto me cogió en brazos y me depositó en un caballo. Él se subió por detrás y pasó los brazos por delante para coger las riendas.
-Agárrate.-dijo solamente.
Yo llevaba una tranquila vida hasta que la rosa negra apareció en la aldea….
-¡Dios mío!- gritó mi padre una tarde.
-¿Qué pasa, padre?- pregunté, un poco asustada.
-Me acaban de informar de la muerte de 10 campesinos en dos días ¿Cómo puede ser?- dijo nervioso- Las víctimas tenían las gargantas completamente abiertas. Es espeluznante.
-Padre,no estarás tratando de decir que la rosa negra está en la aldea…- recordé todo lo que me habían contado de aquel horrible asesino, se caracterizaba por dejar las gargantas totalmente abiertas y desgarradas.
-Espero que no, hija, espero que no…-murmuró entre dientes.
Ya me estaba entrando miedo, por lo que fui al bosque, lugar que siempre me relajaba. Encontré un buen árbol y me acurruqué debajo. Saqué un libro y me puse a leer, el tiempo pasó volando y cuando quise darme cuenta el sol estaba ya poniéndose y el bosque empezaba a estar oscuro. Nerviosa, me dispuse a levantarme, cuando oí el ruido de las hojas otoñales al ser pisadas. Me quedé sin aliento. En que estaría pensando yo, ir al bosque cuando un terrible asesino anda suelto por ahí.
Me levanté y cuando ya me iba una,mano me sujetó el brazo, intenté gritar pero con la otra me tapaba la boca y me mantenía firmemente contra él, yo no le podía ver la cara pero por su constitución estaba claro que era un hombre.
-Mira que tenemos aquí, la hija del señor- dijo una voz masculina y musical- muchas gracias, me acabas de ahorrar tener que entrar en el castillo para secuestrarte.
¿Qué decía? ¿Secuestrarme? , aiii Dios, en la que me he metido…, pensé.
El chico me dio la vuelta y me miró a los ojos, era más alto que yo, con el pelo negro y un antifaz. Levaba puesta una capa negra que le llegaba a los pies. Sus ojos eran de un extraño color rojo.
Sin duda aquel chico era la rosa negra, y por lo que me habían dicho tenía poderes, podía matar con la mirada decían algunos…
Me empezó a entrar un sueño repentino y poco a poco fui cerrando los ojos, hasta que finalmente me dormí.
Cuando desperté estaba acostada en una cueva de piedra, con las manos atadas y la boca tapada.
Oí correr agua, por lo que pude decir con seguridad que estaba en las cuevas de al lado del arrollo, cuando era pequeña me gustaba jugar aquí.
Escuché a unas mujeres hablando, probablemente venían aquí a lavar la ropa, quise gritarles pero el pañuelo que tenía atado a la boca me lo impedía.
-…dicen que la han secuestrado- dijo una voz femenina- he escuchado que hoy a la mañana la rosa negra se ha presentado ante el señor y le ha dicho que tiene secuestrada a su hija y que si no le da lo que quiere la matará.
-Si y lo peor es que simplemente está jugando con él,le irá diciendo lo que quiere, pero en realidad al final la matará, a ella y a todos. Yo lo sé por que mi prima vivió en una aldea donde estuvo la rosa negra , él hizo exactamente lo mismo, secuestro a el hijo del señor y cuando se cansó de jugar lo mató.
Me estremecí, iba a morir de un día para otro, o menos…
Las mujeres seguían cotilleando mientras lavaban y después de un rato se fueron.
Me quedé allí esperando a la muerte, extrañamente tranquila.
Me sorprendí cuando alguien entró en la cueva. Alcé la vista y vi que era la rosa negra.
-Hola- me dijo- veo que al fin te despertaste.
-Esto va ha ser muy divertido, tu padre estaría dispuesto a dar todo por ti- dijo él con una sonrisa malévola- lástima que no vaya a servir de nada…
Me quitó el pañuelo y por fin pude hablar.
-Si vas a matarme, hazlo ya- gruñí yo, armada de valor.
-No, aún no, primero quiero jugar un poco con tu padre.
-No…
-Mira, ahora cállate, voy a dormir un poco y cuando despierte iré, jugaré con tu padre, lo mataré y después vendré a matarte a ti- dijo- ya que tantas ganas tienes, te lo prometo- juró el con una sonrisa siniestra extendiéndose por su cara.
Él se durmió y poco a poco yo también empecé a hacer lo mismo.
Cuando desperté ya se había ido, yo sabía que me quedarían unas horas de vida solamente y me deprimí.
Esperé y esperé… De repente se oí un ruido. Madre mía, voy a morir. Apreté los ojos muy fuerte y me acurruque contra la pared.
-Hola, Zeisel, ¿Me has echado de menos?-dijo irónicamente-¿Sabes que hay alguien por ahí dispuesto a comprarte? Aparte de tu padre, claro.
-¿Comprarme? Yo no soy ninguna posesión-dije amargamente.
-Me temo que ahora sí, eres mi esclava.
-¡¿Qué?!- salté yo.
-Pues sí, no pongas esa cara.
-Bueno y ¿quien exactamente era el que quería comprarme?
-Se llama Carlos no se que…
Me quedé paralizada, ¿Carlos?, recordaba perfectamente a aquel cabrón. Hace dos o tres meses había solicitado mi mano, pero al entrar en mi habitación en plena noche y sin permiso con, desde luego, no intenciones buenas, mi padre le dijo que no.
-¿Y que le dijiste?
-Que no.
-¿Por..por que?-pregunté anonadada.
-¿Sabes que eres muy guapa?....-dijo él con despreocupación. Me empecé a asustar, ¿que quería de mí?
-¿Qué quieres de mí?
-Ya basta de preguntas. Nos vamos.-dicho esto me cogió en brazos y me depositó en un caballo. Él se subió por detrás y pasó los brazos por delante para coger las riendas.
-Agárrate.-dijo solamente.
jueves, 13 de agosto de 2009
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