Lo primero que pensé cuando los vi fue que ella no podía entrar al club.
No fue hasta que salí de mi enbobamiento que me di cuenta de una cosa muy importante:
¡Se suponía que María estaba MUERTA!
En ese momento un torrente de emociones me recorrió: alivio, primero por verla viva, y miedo y confusión, despues. Mucha confusión, sobre todo.
Alex se separó de ella y me miró. Pero yo estaba demasiado ocupada procesando lo que había descubierto cómo para prestarle atención.
-Fany,...-susurró mi amiga, tambien confusa. Pero, adiviné, por otras razones.
Sin contestar y nisiquiera mirarles me di la vuelta y corrí.
Sentí que alguien me llamaba, pero ya no miré atrás.
Tenía que encontrar a Eidrien.
Lo vi en la barra, hablando con el camarero.
-¡Fany!- gritó al verme.
-¿Qué ha pasado?- me preguntó cuando no contesté.-¿Estás bien?
-...
-Dios, estaba preocupado. Sentí que te pasaba algo, no sé. por un segundo todas tus emociones se descontrolaron.
-Yo...-comencé, pero no pude seguir por que él me interrumpió.
-¿Tienes frío?
No entendí lo que quería decir hasta que me di cuenta de que estaba temblando descontroladamente.
Él se quitó la chaqueta y me la puso.
Aunque hacia bastante calor, el gesto me reconfortó por que me hizo sentir protegida.
Aspiré su aroma. Era dificil de describir, un olor agradable y fresco, como la menta pero no exactamente. No sabía con que compararlo puesto que nunca había aspirado un aroma como ese.
-Gracias- le dije.
-De nada. Vamos a un lugar más tranquilo y me cuentas por que estás así. ¿Vale?
-OK
Me llevó hacia una puerta, sacó una llave del bolsillo del pantalón y abrió.
La habitación era grande y se parecía bastante a una sala de recreativos, tenía mesas de ping-pong, billar, bolos, una tele de plasma, videjuegos,...
Nos sentamos en unos pufs negros que había en una esquina y le conté lo que vi.
Él se quedó muy sorprendido.
-¿Pero no decías que tu amiga estaba muerta?
-Eso creía yo, pero...
Le miré cin angustia.
-Fany, tengo una teoría respecto a todo esto, pero no estoy muy seguro de que sea cierta.
-Me da igual, cuéntamela.
-¿Estás segura?
-Si.
-No es agradable.
-Que si!!
-Esque no quiero que pienses que puede ser cierta y te disgustes.
-Eidrien, Q-U-E M-E L-O C-U-E-N-T-E-S !!!- dije perdiendo la poca paciencia que tenía.
-está bien, está bien. Te acuerdas de que estabamos seguros de que fueran los renegados quienes cogieron tu zumo?
Asentí.
-Pues pienso que lo que querían era convertirte en uno de los suyos. Que lo que había en el zumo no era veneno, sino una especie de poción para convertirte.
-¿Por..?
-Para que les ayudaras.
-Ya, y como hiba yo a ayudarles?- pregunté con ironía.
-No eres sólo tú. Nos han informado de varios ataques como el tuyo. Por eso me inclino a pensar que lo que quieren es tener más renegados, ¿me entiendes? ellos son muy pocos, necesiatan más carne de cañón, por decirlo de alguna manera.
-Insinuas que María ya no es humana?
-Exacto.
-Bueno, ¿me puedes decir que es?- pregunté, escéptica.
-Un vampiro, sino no podría haber entrado aquí.
Me lo pensé por un momento y dije:
-No es tan malo.
-¿Qué?
-Quiero decir, prefiero que sea un vampiro que que esté muerta. ¡Ni punto de comparación!- exclamé con una sonrrisa.
-Fany, eres muy rara.
Puse cara de pocos amigos.
-Pero en plan bien- se apresuró a decir.
-Haber, Eidrien, vete al grano.
-Mira, en resumen, teoricamente ahora María debría de ser un renegado.
Empalidecí.
-Pero ella se estaba besando con alex,...
-Ahí es donde me pierdo.
-Vamos a intentar encontrarlos- dijo.
-No creo que nos lo quieran decir.
-Fany,...- me dijo divertido.
-¿Qué?
-Que yo leo la mente.
Vale, ahora me sentía muy muy estúpida.
-Rápido- me urgió.
Buscamos por todo el club durante lo que me parecieron horas, pero seguramente no pasarían de veinte minutos.
Cuando estábamos ya a punto de rendirnos los vi en la puerta.
-¡Eidrien!-llamé.
Me mirói y yo le señalé la salida.
Él entendió lo que quería decir y se acercó a ellos sigilosamente. Yo lo seguí.
-Eidrien,...Fany,...-tartamudeó Alex cuando nos descubrió.
-¿Qué haces aquí con María?-Preguntó mi protector.
El aludido empalideció hasta quedar de un blanco tiza.
María, por el contrarío estaba roja, no sabía si de verguenza o de rabia.
Él, viendo que no tenía escapatoría, cogió a María y...
-Puf!
Miré atónita hacia, donde segundos antes, estaban los sospechosos.
-pero ¿como?- dije.
-Teletransportación-contestó una voz.
Los dos nos voltamos para ver quien era y nos encontramos con un sereno David.
Posdata: Siento no haber puesto nada esta semana, pero estoy intentando deconectar un poco del ordenador y estar más al aire libre, QUE es verano!!!XDXD
Comenten, Chao, Besos
domingo, 12 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
Premio Luna de fuego

Reglas:
1. Pegar el premio y sus reglas en tu Blog para que aquellos que reciban el premio puedan cumplirlas.Hexo!!
2. Decir si eres Team Jacob o Team Edward y su porque:
Team Jacob, por que es muy dulce y cariñoso!! :)
3. Agradecer al Blog que te lo mandó:
Le doy las gracias a Rania del blog http://raniecilla.blogspot.com Wapa!!
4.Darle el premio a cuatro blogs:
-Jeei de www.littledreams-jeei.blogspot.com
-Genne de www.stargenne.blogspot.com
-Briana de www.imaginoalgoquenoexiste.blogspot.com
-Rania de www.raniecilla.blogspot.com
viernes, 3 de julio de 2009
Capítulo 10- Sentimientos ocultos 2º parte
Hicimos el resto del trayecto en silencio. Él no hizo nada por romperlo, pero yo, que estaba incomoda, si.
-Una cosa, los vampiros que hay en ese club me pueden leer la mente?
-Algunos sí, pero pocos.
-Y por que algunos pueden y otros no?
-Leer la mente es como una habilidad con la que nacemos, algunos la tenemos y otros no. Punto.-me dijo con algo de rudeza.
-Vale, vale. Y olle, no puedes hacer nada para que no me len la mente, no se… son completos desconocidos y van a saber todo lo que pienso, no me hace mucha gracia la verdad.
-Bueno, puedo protegerla, crear un escudo.
-Lo harás?- le dediqué una mirada suplicante.
-De acuerdo- concedió.-Mírame a los ojos y recoge el poder que te mandaré.
-¿Cómo?
-Lo sabrás cuando llegue el momento.
Nos miramos durante unos segundo hasta que en el interior de sus ojos vi una chispita. Intenté atraerla hacia mi y, para mi sorpresa funcionó. Sentí como si una capa elástica recubriera mi cabeza, alejándome de miradas indiscretas.
Guay, pensé.
-Eidrien, ¿tu puedes?
-¿Lo que, leer tus pensamientos?
-Claro.
-Si y no.
-¿Qué significa eso?
-Verás, como soy yo el que te ha prestado el poder para poder protegerte aún mantengo cierto vínculo con tu cerebro que me permite saber como estás, si tienes miedo, si estás en peligro, si estás borracha, si estás alegre…Pero no unos pensamientos concretos.
-Así que si yo estoy enfadada contigo, por ejemplo, y pienso: Eidrien es tonto, tu solo sabes que estoy enfadada, no que te llamé tonto, no?
-Exacto, pero más te vale que no me insultes.
-No, claro que no- le respondí con una sonrisa socarrona.
Mientras salíamos el no me perdía de vista.
El club era como uno se esperaba.
Bastante oscuro, moderno, negro y rojo. Descrito así puede parecer un poco extravagante e incluso tenebroso. Pero a mi me parecía todo lo contrario.
Al entrar sentías una sensación acogedora y de proteccón.
Los vampiros estaban sentados, charlando o bailando.
-Parecen majos.
-Lo son- me respondió.
-¡Eidrien!- gritó una chica. Era morena y de pelo negro. También muy guapa.
-¡Sami!- la saludó él.
-Hola, ¿Quién es esta chica?- dijo mientras me miraba desconfiada.
-Tranquila, está conmigo.
-Soy Tífany, pero me llaman Fany.
-Encantada, yo soy Samanta, pero me puedes llamar Sami.
-Sami, puedes quedarte con ella y enseñarle esto mientras yo voy a saludar a unos amigos.- le pidió eidrien.
-Si, claro, no te preocupes.
Cuando se fue, me cogió del brazo y me dirigió hacia una mesa. Allí estaban dos chicas gemelas, pelirrojas. También había un chico, de cabello negro.
-Chicos!- les llamó Samanta.-Esta es Tífany.
-Fany- le corregí.
-Hola!- dijeron a coro las gemelas.-Somos Amy y Camille.
-Hola-les contesté.
-Fany, este es David- presentó Sami.
-Hola.
El chico se me quedó mirando sin decir nada, y yo de repente me sentí muy incómoda.
Miré a Samanta, en busca de ayuda. Esta me sonrrió y le dijo:
-¿Qué ocurre?
-No puedo leerle la mente.
-Ah, ya, eso es por la protección que le he pedido que me ponga Eidrien- le repliqué. Aquel tío no me caía nada bien.
-Y se puede saber de que lo conoces?- me interrogó.- Eres una humana, ni siquiera deberías estar aquí.
-Bueno, yo…
-David, para, ella ha venido con él. Punto. Sabes que no le gusta que anden en sus asuntos. Y además, vas a asustar a la pobre Fany.- me interrumpió una de las gemelas, creo que Amy, después me dirigió una reluciente sonrrisa.
David bufó y me siguió observando.
-Sami, disculpa, puedes decirme donde está el baño. Necesito maquillarme, que no me ha dado tiempo en casa.
-Si. Está al fondo.
Me abrí paso entre la multitud y llegué.
Abrí la puert, y, cuando vi lo que había dentro quise no haberlo hecho jamás.
Allí, apoyados contra la pared, estaban Alex y MARÍA besandose!!
-Una cosa, los vampiros que hay en ese club me pueden leer la mente?
-Algunos sí, pero pocos.
-Y por que algunos pueden y otros no?
-Leer la mente es como una habilidad con la que nacemos, algunos la tenemos y otros no. Punto.-me dijo con algo de rudeza.
-Vale, vale. Y olle, no puedes hacer nada para que no me len la mente, no se… son completos desconocidos y van a saber todo lo que pienso, no me hace mucha gracia la verdad.
-Bueno, puedo protegerla, crear un escudo.
-Lo harás?- le dediqué una mirada suplicante.
-De acuerdo- concedió.-Mírame a los ojos y recoge el poder que te mandaré.
-¿Cómo?
-Lo sabrás cuando llegue el momento.
Nos miramos durante unos segundo hasta que en el interior de sus ojos vi una chispita. Intenté atraerla hacia mi y, para mi sorpresa funcionó. Sentí como si una capa elástica recubriera mi cabeza, alejándome de miradas indiscretas.
Guay, pensé.
-Eidrien, ¿tu puedes?
-¿Lo que, leer tus pensamientos?
-Claro.
-Si y no.
-¿Qué significa eso?
-Verás, como soy yo el que te ha prestado el poder para poder protegerte aún mantengo cierto vínculo con tu cerebro que me permite saber como estás, si tienes miedo, si estás en peligro, si estás borracha, si estás alegre…Pero no unos pensamientos concretos.
-Así que si yo estoy enfadada contigo, por ejemplo, y pienso: Eidrien es tonto, tu solo sabes que estoy enfadada, no que te llamé tonto, no?
-Exacto, pero más te vale que no me insultes.
-No, claro que no- le respondí con una sonrisa socarrona.
Mientras salíamos el no me perdía de vista.
El club era como uno se esperaba.
Bastante oscuro, moderno, negro y rojo. Descrito así puede parecer un poco extravagante e incluso tenebroso. Pero a mi me parecía todo lo contrario.
Al entrar sentías una sensación acogedora y de proteccón.
Los vampiros estaban sentados, charlando o bailando.
-Parecen majos.
-Lo son- me respondió.
-¡Eidrien!- gritó una chica. Era morena y de pelo negro. También muy guapa.
-¡Sami!- la saludó él.
-Hola, ¿Quién es esta chica?- dijo mientras me miraba desconfiada.
-Tranquila, está conmigo.
-Soy Tífany, pero me llaman Fany.
-Encantada, yo soy Samanta, pero me puedes llamar Sami.
-Sami, puedes quedarte con ella y enseñarle esto mientras yo voy a saludar a unos amigos.- le pidió eidrien.
-Si, claro, no te preocupes.
Cuando se fue, me cogió del brazo y me dirigió hacia una mesa. Allí estaban dos chicas gemelas, pelirrojas. También había un chico, de cabello negro.
-Chicos!- les llamó Samanta.-Esta es Tífany.
-Fany- le corregí.
-Hola!- dijeron a coro las gemelas.-Somos Amy y Camille.
-Hola-les contesté.
-Fany, este es David- presentó Sami.
-Hola.
El chico se me quedó mirando sin decir nada, y yo de repente me sentí muy incómoda.
Miré a Samanta, en busca de ayuda. Esta me sonrrió y le dijo:
-¿Qué ocurre?
-No puedo leerle la mente.
-Ah, ya, eso es por la protección que le he pedido que me ponga Eidrien- le repliqué. Aquel tío no me caía nada bien.
-Y se puede saber de que lo conoces?- me interrogó.- Eres una humana, ni siquiera deberías estar aquí.
-Bueno, yo…
-David, para, ella ha venido con él. Punto. Sabes que no le gusta que anden en sus asuntos. Y además, vas a asustar a la pobre Fany.- me interrumpió una de las gemelas, creo que Amy, después me dirigió una reluciente sonrrisa.
David bufó y me siguió observando.
-Sami, disculpa, puedes decirme donde está el baño. Necesito maquillarme, que no me ha dado tiempo en casa.
-Si. Está al fondo.
Me abrí paso entre la multitud y llegué.
Abrí la puert, y, cuando vi lo que había dentro quise no haberlo hecho jamás.
Allí, apoyados contra la pared, estaban Alex y MARÍA besandose!!
jueves, 2 de julio de 2009
Capítulo 10- Sentimientos ocultos 1º parte
Holas!! Q tal?? Siento el retraso, pero esta semana me la tomé de vacaciones, desconecté.
Bueno, chao, mañana os pongo la segunda parte.
Cuando acabamos de cenar me dirigió una sonrisa traviesa y me preguntó:
-¿Quieres jugar a algo?
-¿Qué tipo de juego? Ya te digo ahora que no pienso apostar nada..- dije, desconfiada.
Él se rió.
-Bueno, tranquila. Jugaremos a uno de esos juegos típicos y pasados de moda, las horas pasarán muy lentas, muy muy lentas y aburridas…
Mira que era exagerado!
-De acuerdo, de acuerdo ¿A que te referías?
-Acompáñame y lo descubrirás.
Jopetas!! Ya había conseguido despertar mi curiosidad. Y mi ansia de saber, una vez despertada, era muy difícil de parar.
-Eso es bueno.- me dijo.
-¿Para ti o para mi?
-Para mi, claro está.
-Eidrien, no te andes con rodeos y dime ya que quieres hacer, que se supone que es peligroso y divertido.
-Pues vamos al Mix.
-Bien, eso me dice mucho. Sabes perfectamente que no se que es.
Ahora ya me estaba empezando a tocar la moral.
-Es un club nocturno.
-¿?
-Si. Verás, como no podemos ir a los clubes humanos…
-¿Por qué no?
Puso los ojos en blanco.
-Vale, ya se que no sois humanos y todo eso, pero no veo por que no. Quiero decir, no es como si alguien os estuviera vigilando, esperando que hagáis una de esas cosas raras vuestras.
-Fany, hay muchas personas, más de las que te imaginas, que están seguras de que existimos, maniacos obsesionados con demostrar que no están locos y que lo que dicen es verdad. Están tan, tan obstinados que dedican cada minuto que tienen libre a intentar descubrirnos. Eso es muy peligroso para nosotros, por que no somos perfectos, y nos podemos descuidar. Entonces ellos por fin podrían probar que hay vampiros, hombres-lobo y brujos.
Pensé en todos esos lunáticos que salían en programas raros, diciendo que vieron a una bestia en un callejón oscuro o que les había mordido el cuello un vampiro.
-¿Puedo seguir?
Asentí.
-Bien, pues como decía, no podemos ir a esos sitios repletos de humanos. Pero necesitamos un punto de encuentro, donde podamos relacionarnos, hablar y ser nosotros mismos sin miedo a los espías. Por eso se nos ocurrió hacer lugares como el Mix. En este caso es solo para Bluttrinker o vampiros.
- Dos cosas, yo no soy un Bluttrinker y solo tengo 17 años, por lo que soy menor de edad.
-Estás conmigo, así que es xomo si fueras uno de nosotros. Y respecto a lo de la edad, no te preocupes, conseguiré colarte- me aseguró mientras me guiñaba un ojo.
-Mm,…-murmuré yo, no muy convencida.
-Venga, vamos- me urgió él.
Nos dirigimos al garaje y nos montamos en el estupendo coche.
Mientras Eidrien conducía yo me puse a pensar en todo lo que había aprendido. Hexes(brujos), metamorfos y Bluttrinkers (vampiros) andavan por ahí sin que lo supiéramos. Que ignorantes somos, pensé.
De hecho creo que hasta se podría decir que aquello era una experiencia educativa. Me pregunté como reaccionaría mi madre si se lo dijera. Bueno, lo sabía muy bien. Para empezar llamaría al psicólogo y pediría vez urgente por que su hijita del alma estaba totalmente chalada. Y si me creyera, iría a programas de televisión que le pagarían millonadas por contar la historia.
Entonces comprendí por que se ocultaban. Era una pena. Teníamos tantas cosas que aprender los unos de los otros. Pero la gente sería incapaz de comprenderlo.
Yo por el contrario lo había asimilado bien.
Me lo había planteado todo como si todos fuéramos perros, si perros. Hay diferentes razas, cada una con rasgos y capacidades distintas. Unos tienen muy buen olfato, otros corren muy rápido, otros son muy inteligentes. Pero al fin y al cabo se llevaban bien, solo eran diferentes ``razas´´.
-Gracias- me dijo Eidrien.
-¿Por?
-Por pensar así. Por entender lo que somos. Por no prejuzgarnos.
Nos miramos y en sus hermosos ojos logré ver un atisvo de una emoción que no pude reconocer. Sentí como si unas mariposas subieran desde ni estómago y me dejaran aturdida.
``Oh, no, pensé, me estoy enamorando´´
Bueno, chao, mañana os pongo la segunda parte.
Cuando acabamos de cenar me dirigió una sonrisa traviesa y me preguntó:
-¿Quieres jugar a algo?
-¿Qué tipo de juego? Ya te digo ahora que no pienso apostar nada..- dije, desconfiada.
Él se rió.
-Bueno, tranquila. Jugaremos a uno de esos juegos típicos y pasados de moda, las horas pasarán muy lentas, muy muy lentas y aburridas…
Mira que era exagerado!
-De acuerdo, de acuerdo ¿A que te referías?
-Acompáñame y lo descubrirás.
Jopetas!! Ya había conseguido despertar mi curiosidad. Y mi ansia de saber, una vez despertada, era muy difícil de parar.
-Eso es bueno.- me dijo.
-¿Para ti o para mi?
-Para mi, claro está.
-Eidrien, no te andes con rodeos y dime ya que quieres hacer, que se supone que es peligroso y divertido.
-Pues vamos al Mix.
-Bien, eso me dice mucho. Sabes perfectamente que no se que es.
Ahora ya me estaba empezando a tocar la moral.
-Es un club nocturno.
-¿?
-Si. Verás, como no podemos ir a los clubes humanos…
-¿Por qué no?
Puso los ojos en blanco.
-Vale, ya se que no sois humanos y todo eso, pero no veo por que no. Quiero decir, no es como si alguien os estuviera vigilando, esperando que hagáis una de esas cosas raras vuestras.
-Fany, hay muchas personas, más de las que te imaginas, que están seguras de que existimos, maniacos obsesionados con demostrar que no están locos y que lo que dicen es verdad. Están tan, tan obstinados que dedican cada minuto que tienen libre a intentar descubrirnos. Eso es muy peligroso para nosotros, por que no somos perfectos, y nos podemos descuidar. Entonces ellos por fin podrían probar que hay vampiros, hombres-lobo y brujos.
Pensé en todos esos lunáticos que salían en programas raros, diciendo que vieron a una bestia en un callejón oscuro o que les había mordido el cuello un vampiro.
-¿Puedo seguir?
Asentí.
-Bien, pues como decía, no podemos ir a esos sitios repletos de humanos. Pero necesitamos un punto de encuentro, donde podamos relacionarnos, hablar y ser nosotros mismos sin miedo a los espías. Por eso se nos ocurrió hacer lugares como el Mix. En este caso es solo para Bluttrinker o vampiros.
- Dos cosas, yo no soy un Bluttrinker y solo tengo 17 años, por lo que soy menor de edad.
-Estás conmigo, así que es xomo si fueras uno de nosotros. Y respecto a lo de la edad, no te preocupes, conseguiré colarte- me aseguró mientras me guiñaba un ojo.
-Mm,…-murmuré yo, no muy convencida.
-Venga, vamos- me urgió él.
Nos dirigimos al garaje y nos montamos en el estupendo coche.
Mientras Eidrien conducía yo me puse a pensar en todo lo que había aprendido. Hexes(brujos), metamorfos y Bluttrinkers (vampiros) andavan por ahí sin que lo supiéramos. Que ignorantes somos, pensé.
De hecho creo que hasta se podría decir que aquello era una experiencia educativa. Me pregunté como reaccionaría mi madre si se lo dijera. Bueno, lo sabía muy bien. Para empezar llamaría al psicólogo y pediría vez urgente por que su hijita del alma estaba totalmente chalada. Y si me creyera, iría a programas de televisión que le pagarían millonadas por contar la historia.
Entonces comprendí por que se ocultaban. Era una pena. Teníamos tantas cosas que aprender los unos de los otros. Pero la gente sería incapaz de comprenderlo.
Yo por el contrario lo había asimilado bien.
Me lo había planteado todo como si todos fuéramos perros, si perros. Hay diferentes razas, cada una con rasgos y capacidades distintas. Unos tienen muy buen olfato, otros corren muy rápido, otros son muy inteligentes. Pero al fin y al cabo se llevaban bien, solo eran diferentes ``razas´´.
-Gracias- me dijo Eidrien.
-¿Por?
-Por pensar así. Por entender lo que somos. Por no prejuzgarnos.
Nos miramos y en sus hermosos ojos logré ver un atisvo de una emoción que no pude reconocer. Sentí como si unas mariposas subieran desde ni estómago y me dejaran aturdida.
``Oh, no, pensé, me estoy enamorando´´
lunes, 22 de junio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
Personajes!!
Bueno, como ultimamente todos los blogs están poniendo a sus personajes caras, pues dije, yo tambien!!XDXD
Bueno, empezamos con Fany, ok?
Yo me la imagino más o menos así:
Esta es Kristen Bell,
¿Que os parece?
Bueno, por fa, mandarme a cornelialauracasares@gmail.com buestras propuestas o ponerlas en un comentario.
Gracias!!
Capítulo 9- Eidrien
-Pero que…-no me dio tiempo a terminar. Él me cogió el brazo y me mordió.
Literalmente, ME MORDIÓ.
Cuando acabó y me miró divertido por mi reacción yo todavía estaba en shock. Mi cerebro se paralizo, no podía procesar la información que mis sentidos le enviaban. Imposible, me decía mi cabeza. Como cuando le das una orden errónea a un ordenador. Simplemente no podía aceptar lo que acababa de pasar.
-Chica, relájate, te va a dar una hemorragia cerebral- me dijo riendose.
-Pero…tu…tu…acabas de…-tartamudeé.
-Es eso a lo que me refería antes, ahora yo soy tu amo, te he marcado como mía.
Me inundó una profunda sensación de indignación. Yo no era ninguna posesión ala que él pudiera dar ordenes a su antojo.
-Si, si lo eres- me respondió.-Observa, te voy a dar una orden y la vas a cumplir.
Antes de que pudiera decirle que se fuera por ahí, dijo:
-Salta.
Lo miré confundida. Sentí que mis músculos se contraían para saltar. ¡¿QUE?! No me lo podía creer, yo no había hecho nada ni decidido nada. Parecía que mi cuerpo tenía mente propia, una que obedecía a Eidrien.
-Para!!- le grité.
-Pararé cuando me dé la gana- me dijo él bruscamente.
Empezó a darse la vuelta para irse.
-¿Qué haces?
Rodó los ojos.
-Creo que es bastante evidente. Me voy a mi casita.
-¿Y yo?, no puedes dejarme aquí afuera, saltando, por encima- le dije con pánico.
-Bueno, vamos a hacer un trato ¿lo aceptas?
-Aceptar qué?, si aún no me has dicho nada.
-Ah..-suspiró- ahí está la gracia, que no sabes que te voy a pedir a cambio.
-Acepto, total podrías ordenarme hacerlo, y entonces yo no obtendría nada a cambio.
-Bien, ahora ya no te puedes rajar, eh?
-¿Qué quieres?
-Que me des un beso. Pero uno de verdad, nada de mejillas.
Tragué ruidosamente.
-Pero…
-Pero nada, ya te lo dije ya no te puedes echar atrás.
Dios!! Que iba a hacer ahora???
Tendría que besarle. Tampoco es que fuese una tortura, por que el estaba buenísimo. Pero aún así.
No lo pienses Fany, sólo hazlo, me aconsejé.
Me incliné hacia él y posé mis labios contra los suyos. Me parecía que todo iba a cámara lenta.
Lo primero que sentí fueron unos labios increíblemente suaves y carnosos. Después un delicioso sabor a frutas del bosque.
No sé cuanto tiempo pasó. Lo único que sabía es que cuando el beso se acabó, yo quería más.
Fany, reacciona, te ha chantajeado, te ha convertido en una especie de esclava y después tu quieres besarle. Pero eres tonta!!
¿Qué pasa conmigo?
-Contigo no pasa nada. Es que soy demasiado irresistible, no te culpes.
-Bueno, una cosa está clara, tienes ego para dar y tomar.
-Cuidadito con lo que dices, pequeña, no te olvides de que soy tu amo y señor.
Y una mierda.
-No digas palabrotas querida.
-No leas mi mente.- le repliqué.
-No puedo evitarlo, es muy interesante y divertido escuchar tus pensamientos.
-¿Y eso por que?
-Ya sabes, la mayoría de las chicas humanas ahora estarían dando grititos, llorando y suplicando por su vida. Probablemente no las aguantaría más de una hora. Pero mírate, completamente tranquila, y diciéndome que me valla a la mierda. Me gustan las experiencias nuevas- rió entre dientes.
-Ya, bueno, siempre fui así, muy impulsiva y lanzada. De hecho demasiado lanzada para mi propia seguridad.
-Eso es verdad. Pero, una cosa, como llegaste a parar a casa de Alex?
-Creí que podías leer mi mente.-le dije presuntuosamente.
-Y así es, pero todavía no has pensado en eso, así que enséñamelo- me lo había pedido amablemente, pero yo sabía que era una orden.
-Bueno, era un reto, la verdad. Ya sabes lo típico de que alguien te dice:”Apuesto a que no puedes hacer esto” entonces tu te picas y dices que si puedes y bueno…
-Así que alguien te dijo que no eras capaz de entrar en la mansión.
-Esencialmente, sí.- cuando recordé aquellos momentos que ahora me parecían muy lejanos, a pesar de que solo habían pasado unos días, me acordé de la muerte de María, de su asesinato mejor dicho.
Sentí como una mano invisible me apretaba el corazón. Un profundo dolor me inundó y casi me pongo a llorar allí mismo.
Dios, había estado tan ocupada con todo el rollo vampiros, que no había tenido tiempo de llorar por ella. Algunas personas lloran y gritan, otras se guardan el dolor en su corazón, otros se hacen cortes para liberarse de la suciedad de su alma. Pues bien, yo combatía la angustia y la muerte encerrándome en mi habitación, cogiendo mi mp4 y poniendo música a todo volumen, y así no poder pensar. Claro que a veces la música no era suficiente. En esos casos llamaba a Irene y me ponía a llorar como un bebe sobre su vestido.
Tuve que morderme el labio para no gritar que era injusto que eso debería de haber sido para mi, que ella no tenían que ver. Quise gritarle a Dios: “Aquí estoy, cógeme a mi y devuelve a María”
-Lo siento- dijo muy serio.- Creo que he tocado fibras sensibles.
-Una cosa, podrías decirme quién fue el que puso el veneno en mi zumo.
-No sabría decirte exactamente, pero era uno de los renegados seguro. Creo que Alex ya te ha hablado de ellos, pero voy a recordártelo. Hay algunos de nosotros que quieren lo típico de dominar el mundo, ya sabes. Esos son muy pocos, hasta ahora estaban atacando sin ton ni son. Pero este ataque nos indica que están empezando a organizarse. Por ejemplo, saben que no pueden atacar a Alex, por eso tratan de matar a todo lo que está alrededor de él.
-Ah…
No sabía que decir.
-Pues no digas nada, de momento solo pasa, que ya es hora de cenar.
-De acuerdo.-ahora mismo la idea de comer era muy atrayente.
-Je, je, que educación la mía que no te he ofrecido que pasaras a dentro.
Su casa era parecida a la de Alex pero, si era posible, con más tecnología y más grande.
Eidrien me condujo a una mesa redonda, con dos sillas.
-Mh…no se supone que alguien tiene que cocinar, no sé..- dije cuando se sentó en una silla y esperó.
Él me miró divertido.
-¿Qué?
-Fany, Fany, no te he dicho que tenemos más tecnología de la que vosotros podéis soñar.
Cuando estaba a punto de decirle que no alardeara tanto una voz me interrumpió.
-Buenas noches, señor, ¿qué quiere para cenar en esta noche tan bonita?- la voz era robótica, pero no estridente, sino melodiosa.
-¿Eso es un robot?
-Observa y verás.
Unos brazos de metal salieron de los paredes con dos platos llenos de comida enganchados.
Me quedé mirando con la boca abierta como estos los depositaban en la mesa y Eidrien empezaba a comer.
-Pero, no te quedes ahí, ven.
-Es que estoy totalmente flipada.
Me senté y empecé a comer. Por el rabillo del ojo vi a aquel chico arrogante que me había capturado.
Quizás al final no sería tan malo estar con él.
Él debió haberme oído, por que me dirigió una sonrisa que derretiría un iceberg.
Literalmente, ME MORDIÓ.
Cuando acabó y me miró divertido por mi reacción yo todavía estaba en shock. Mi cerebro se paralizo, no podía procesar la información que mis sentidos le enviaban. Imposible, me decía mi cabeza. Como cuando le das una orden errónea a un ordenador. Simplemente no podía aceptar lo que acababa de pasar.
-Chica, relájate, te va a dar una hemorragia cerebral- me dijo riendose.
-Pero…tu…tu…acabas de…-tartamudeé.
-Es eso a lo que me refería antes, ahora yo soy tu amo, te he marcado como mía.
Me inundó una profunda sensación de indignación. Yo no era ninguna posesión ala que él pudiera dar ordenes a su antojo.
-Si, si lo eres- me respondió.-Observa, te voy a dar una orden y la vas a cumplir.
Antes de que pudiera decirle que se fuera por ahí, dijo:
-Salta.
Lo miré confundida. Sentí que mis músculos se contraían para saltar. ¡¿QUE?! No me lo podía creer, yo no había hecho nada ni decidido nada. Parecía que mi cuerpo tenía mente propia, una que obedecía a Eidrien.
-Para!!- le grité.
-Pararé cuando me dé la gana- me dijo él bruscamente.
Empezó a darse la vuelta para irse.
-¿Qué haces?
Rodó los ojos.
-Creo que es bastante evidente. Me voy a mi casita.
-¿Y yo?, no puedes dejarme aquí afuera, saltando, por encima- le dije con pánico.
-Bueno, vamos a hacer un trato ¿lo aceptas?
-Aceptar qué?, si aún no me has dicho nada.
-Ah..-suspiró- ahí está la gracia, que no sabes que te voy a pedir a cambio.
-Acepto, total podrías ordenarme hacerlo, y entonces yo no obtendría nada a cambio.
-Bien, ahora ya no te puedes rajar, eh?
-¿Qué quieres?
-Que me des un beso. Pero uno de verdad, nada de mejillas.
Tragué ruidosamente.
-Pero…
-Pero nada, ya te lo dije ya no te puedes echar atrás.
Dios!! Que iba a hacer ahora???
Tendría que besarle. Tampoco es que fuese una tortura, por que el estaba buenísimo. Pero aún así.
No lo pienses Fany, sólo hazlo, me aconsejé.
Me incliné hacia él y posé mis labios contra los suyos. Me parecía que todo iba a cámara lenta.
Lo primero que sentí fueron unos labios increíblemente suaves y carnosos. Después un delicioso sabor a frutas del bosque.
No sé cuanto tiempo pasó. Lo único que sabía es que cuando el beso se acabó, yo quería más.
Fany, reacciona, te ha chantajeado, te ha convertido en una especie de esclava y después tu quieres besarle. Pero eres tonta!!
¿Qué pasa conmigo?
-Contigo no pasa nada. Es que soy demasiado irresistible, no te culpes.
-Bueno, una cosa está clara, tienes ego para dar y tomar.
-Cuidadito con lo que dices, pequeña, no te olvides de que soy tu amo y señor.
Y una mierda.
-No digas palabrotas querida.
-No leas mi mente.- le repliqué.
-No puedo evitarlo, es muy interesante y divertido escuchar tus pensamientos.
-¿Y eso por que?
-Ya sabes, la mayoría de las chicas humanas ahora estarían dando grititos, llorando y suplicando por su vida. Probablemente no las aguantaría más de una hora. Pero mírate, completamente tranquila, y diciéndome que me valla a la mierda. Me gustan las experiencias nuevas- rió entre dientes.
-Ya, bueno, siempre fui así, muy impulsiva y lanzada. De hecho demasiado lanzada para mi propia seguridad.
-Eso es verdad. Pero, una cosa, como llegaste a parar a casa de Alex?
-Creí que podías leer mi mente.-le dije presuntuosamente.
-Y así es, pero todavía no has pensado en eso, así que enséñamelo- me lo había pedido amablemente, pero yo sabía que era una orden.
-Bueno, era un reto, la verdad. Ya sabes lo típico de que alguien te dice:”Apuesto a que no puedes hacer esto” entonces tu te picas y dices que si puedes y bueno…
-Así que alguien te dijo que no eras capaz de entrar en la mansión.
-Esencialmente, sí.- cuando recordé aquellos momentos que ahora me parecían muy lejanos, a pesar de que solo habían pasado unos días, me acordé de la muerte de María, de su asesinato mejor dicho.
Sentí como una mano invisible me apretaba el corazón. Un profundo dolor me inundó y casi me pongo a llorar allí mismo.
Dios, había estado tan ocupada con todo el rollo vampiros, que no había tenido tiempo de llorar por ella. Algunas personas lloran y gritan, otras se guardan el dolor en su corazón, otros se hacen cortes para liberarse de la suciedad de su alma. Pues bien, yo combatía la angustia y la muerte encerrándome en mi habitación, cogiendo mi mp4 y poniendo música a todo volumen, y así no poder pensar. Claro que a veces la música no era suficiente. En esos casos llamaba a Irene y me ponía a llorar como un bebe sobre su vestido.
Tuve que morderme el labio para no gritar que era injusto que eso debería de haber sido para mi, que ella no tenían que ver. Quise gritarle a Dios: “Aquí estoy, cógeme a mi y devuelve a María”
-Lo siento- dijo muy serio.- Creo que he tocado fibras sensibles.
-Una cosa, podrías decirme quién fue el que puso el veneno en mi zumo.
-No sabría decirte exactamente, pero era uno de los renegados seguro. Creo que Alex ya te ha hablado de ellos, pero voy a recordártelo. Hay algunos de nosotros que quieren lo típico de dominar el mundo, ya sabes. Esos son muy pocos, hasta ahora estaban atacando sin ton ni son. Pero este ataque nos indica que están empezando a organizarse. Por ejemplo, saben que no pueden atacar a Alex, por eso tratan de matar a todo lo que está alrededor de él.
-Ah…
No sabía que decir.
-Pues no digas nada, de momento solo pasa, que ya es hora de cenar.
-De acuerdo.-ahora mismo la idea de comer era muy atrayente.
-Je, je, que educación la mía que no te he ofrecido que pasaras a dentro.
Su casa era parecida a la de Alex pero, si era posible, con más tecnología y más grande.
Eidrien me condujo a una mesa redonda, con dos sillas.
-Mh…no se supone que alguien tiene que cocinar, no sé..- dije cuando se sentó en una silla y esperó.
Él me miró divertido.
-¿Qué?
-Fany, Fany, no te he dicho que tenemos más tecnología de la que vosotros podéis soñar.
Cuando estaba a punto de decirle que no alardeara tanto una voz me interrumpió.
-Buenas noches, señor, ¿qué quiere para cenar en esta noche tan bonita?- la voz era robótica, pero no estridente, sino melodiosa.
-¿Eso es un robot?
-Observa y verás.
Unos brazos de metal salieron de los paredes con dos platos llenos de comida enganchados.
Me quedé mirando con la boca abierta como estos los depositaban en la mesa y Eidrien empezaba a comer.
-Pero, no te quedes ahí, ven.
-Es que estoy totalmente flipada.
Me senté y empecé a comer. Por el rabillo del ojo vi a aquel chico arrogante que me había capturado.
Quizás al final no sería tan malo estar con él.
Él debió haberme oído, por que me dirigió una sonrisa que derretiría un iceberg.
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